La traducción jurada de sentencias

Un juzgado o tribunal redacta documentos de todo tipo, pero de entre todos, suelen ser bastante frecuentes las sentencias.

¿Qué es una sentencia?

Es la resolución dictada por un juez o tribunal que concluye un juicio o proceso reconociendo la razón o derecho a una de las partes. Pueden ser de tipo:

  • Familiar
  • Civil
  • Contencioso-Administrativo
  • Laboral

La sentencia debe responder a una forma y un contenido específicos: encabezamiento (datos de las partes, del juicio y de quienes participan en el mismo), antecedentes (deben reflejar la historia del caso) y “fallo” (donde se condena o absuelve a una de las partes).

¿Qué ocurre cuando necesitas presentar una sentencia en un país diferente al país en donde se redactó?

En la actualidad, cuando se habla de traducción jurada uno de los documentos más frecuentemente traducidos son, precisamente, las sentencias. Si  bien existen diferentes tipos de sentencia (estimatorias, de condena, divorcios, etc.), todas han de cumplir una condición indispensable: estar escritas en el idioma oficial del país en el que se presentan.

Es por ello que, para hacer valer la sentencia ante un tribunal o administración extranjeros, necesitamos contar con el trabajo de un traductor jurado, que reproduzca con rigurosidad cada detalle del texto original en la traducción, con el fin de que el proceso judicial o administrativo pueda seguir su curso con normalidad.

La principal problemática que presenta la traducción de una sentencia es el lenguaje empleado en la misma. A menudo, el exceso de preocupación por crear un lenguaje conciso, objetivo y coherente, da como consecuencia textos poco claros, ambiguos, o incluso “barrocos”, con fórmulas arcaizantes, tiempos verbales prácticamente ya en desuso en cualquier otro tipo de lenguaje (como el futuro de subjuntivo: “quien realizare un acto que…”), o un claro exceso de subordinadas, que hacen la lectura pesada e incluso ininteligible. Por ello precisamente (además de estar exigido por ley) se hace del todo indispensable la tarea del traductor jurado, quien se encarga de “descifrar” lo que dice la sentencia original e intenta plasmar en su traducción, con todo lujo de detalles, cuanto se dice en la misma.

El procedimiento por el cual se reconoce y homologa una sentencia extranjera en España se conoce como exequatur, y está regulado tanto por la Unión Europea, como por tratados en los que forma parte España.